Deporte con sentido
Cómo el fútbol fortalece habilidades socioemocionales

Por Eduardo Robledo
En los últimos años, las habilidades socioemocionales han ganado un papel fundamental dentro del ámbito educativo, y con justa razón, ya que según la UNESCO (2025) son fundamentales para la transformación del proceso educativo; impactan directamente en la disminución de las tasas de abandono escolar, la mejora en el rendimiento académico y en el abordaje de conflictos en pro de una educación más pacífica, incluyente, igualitaria y justa para todas.
No obstante, estas habilidades además de ser importantes en lo académico, también son cruciales para el desarrollo integral en la vida adulta. Es por ello que es fundamental su aprendizaje integral dentro de 3 campos en los que el individuo se desarrolla de manera esencial en la vida, de manera intrapersonal, interpersonal y tomando decisiones para su vida:
- Habilidades intrapersonales: Estas son fundamentales para identificar, conocer y regular las emociones de manera individual. Algunos ejemplos de ellas pueden ser la autoconciencia emocional, la autorregulación, la gestión del estrés, entre otras.
- Habilidades interpersonales: El abordaje interpersonal funciona para construir buenas relaciones con terceros, permitiendo interactuar, comunicarse y colaborar de manera efectiva y respetuosa con los demás. Algunos ejemplos de estas pueden ser la empatía, la comunicación asertiva, la colaboración, entre otras.
- Toma de decisiones: Dentro de este eje, el principal objetivo es que el individuo a partir de estas habilidades, pueda discernir y tomar decisiones en pro de su bienestar a corto, mediano y largo plazo. Algunos ejemplos de estas son el pensamiento crítico, la solución de problemas, la disciplina, entre otras.
En Jugando Juntos tenemos una metodología que integra estas habilidades socioemocionales con la práctica del futbol, que es el escenario perfecto para poner en práctica lo aprendido. Porque, qué mejor escenario para practicar la regulación emocional, la colaboración y la solución de problemas que un partido de futbol que se ve envuelto de tanta volatilidad.
Sin embargo, quisiera darle un giro a este artículo, ya que más que explicar la metodología y lo que hacemos dentro de jugando juntos, quisiera contar una anécdota que explica perfectamente a lo que aspiramos como programa y fundación, además, detalla de manera precisa como el deporte, en este caso el futbol, es el escenario perfecto para la práctica y desarrollo de estas habilidades fundamentales para la vida.
Dentro de Jugando Juntos existen dos tipos de instituciones en donde se tiene el programa, instituciones educativas en donde el programa se brinda no solo a los infantes, sino que también a sus padres y madres, teniendo como uno de los objetivos el contribuir en la funcionalidad familiar; no obstante, el programa se brinda también en casas de asistencia social, en específico con infancias que están en una situación de orfandad.
Se da un poco de contexto sobre el panorama, ya que se organizó un partido entre las beneficiarias de la casa de asistencia social Antonio de Mendoza y las beneficiarias de la institución educativa SEDAC, celebrándose en el propio SEDAC. Las niñas de la casa de asistencia vivieron por primera vez el salir de su zona de confort para ir a enfrentar a otro equipo, en donde la localía se hizo sentir, ya que los padres de familia estuvieron presentes con tambores, matracas, y muchas porras para apoyar al equipo local.
Imagina las emociones de una niña en situación de orfandad, llegando a un colegio en donde todos los padres de familia apoyan al equipo contrario, siendo su primera experiencia en un partido oficial de fútbol. Si para jugadores profesionales, acudir a un partido como visitante resulta complejo, no puedo imaginar la cantidad de pensamientos y emociones que experimentaron las niñas de Antonio de Mendoza.
Sin embargo, pude presenciar uno de los momentos más emocionantes de mi vida, ese que me recordó el sentido de mi trabajo. Las chicas no se achicaron, de hecho, en un momento se pusieron por delante en el marcador, teniendo un 2-1 a favor. El encuentro se vivía con mucha intensidad, todas las jugadoras estaban dando su máximo esfuerzo; no obstante, ocurrió un suceso que cambió por completo el partido: la portera de Antonio de Mendoza se equivoca y concede el gol del empate. El festejo por parte de los padres fue ensordecedor, acto seguido, llevó las manos a su rostro, tratando de ocultar las lágrimas que ya rodaban por sus mejillas. Y ahí sucedió uno de los acontecimientos más enternecedores y conmovedores que he vivido en mi vida; todas sus compañeras de equipo corrieron a abrazarla, le levantaron la cara y con una sonrisa corearon su nombre.
El partido terminó 3-2 a favor de las locales, y aunque hubo caritas tristes por parte de la casa de asistencia social, yo no pude ocultar la emoción de todo lo vivido. Salí de esa cancha con uno de los aprendizajes más profundos que he tenido a lo largo de mi vida: esas niñas me enseñaron que la resiliencia, la valentía, y el entusiasmo, son armas valiosas para enfrentar la hostilidad que muchas veces nos presenta el mundo, pero, cuando la persona que está a lado tuyo comete un tropiezo, los más revolucionario que puedes hacer es arroparla y demostrarle que nadie se salva solo, todas nos salvamos en comunidad. Esas niñas demostraron que aunque el mundo las perciba como vulnerables, nunca lo serán si se tienen la una para la otra.
Un partido de fútbol infantil, me dejó claro que el deporte es el escenario ideal para aprender, procesar y ejecutar, las lecciones que pueden marcar tu vida; esas niñas me enseñaron que, aunque parezca que el mundo se cae a pedazos, la gente que está a tu lado puede transformar ese acontecimiento en uno de los retos más emocionantes de tu vida.
Esto es Jugando Juntos, esto es FUNDAJU.